Durante años se pensó que las emociones positivas realmente no servían para nada, que simplemente “estaban”. Un poco como lo que se decía antes sobre las amígdalas ¿recuerdan? Se pensaba que “no servían para nada” y se operaba a los niños para quitárselas casi de manera rutinaria. Ahora se sabe que las anginas cumplen con importantes funciones de defensa, propias del tejido linfático. Algo similar pasó con las emociones positivas: se pensaba que no tenían ninguna función especial y ha sido la Dra. Fredrickson quien ha identificado el importante papel que cumplen en nuestra vida. Resulta que las emociones positivas nos ayudan a “ampliar y construir”, es decir, que cuando experimentamos emociones positivas, estamos más abiertos a recibir nueva información, a explorar nuestro entorno y a co